La chatarra se reconoce como una materia prima escasa y a la vez estratégica, con capacidad para ser reciclada un número infinito de veces, sin perder sus propiedades básicas; en Colombia es un negocio bien pago y en crecimiento. El panorama de este mercado frente a Latinoamérica y el mundo es amplio, en el caso de Colombia, se exporta e importa gran cantidad de material ferroso. Se determina que el aumento en la demanda de metales en el mercado es imparable. Y es que la chatarra permite obtener un mejor retorno de valor residual y contribuye a la sostenibilidad del medio ambiente, en cuanto mejora los procesos de recuperación y de fabricación de ciertos materiales disminuyendo la contaminación, lo cual la convierte en un excelente negocio.
